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Descontento en el País de la Ñ

Cuenta la Historia que Cristóbal Colón llegó a nuestro continente el 12 de octubre de 1492… por serendipia (chiripa, pues), porque él quería llegar a las Indias. Pero más tardó en llegar su navío a lo que considerarían como “El Nuevo Mundo”, que en darse el mestizaje lingüístico; narra Humberto López Morales, en su ensayo académico “La andadura del Español por el mundo” (Taurus, 2010), que una de las primeras cosas que describió Colón en sus diarios fueron las embarcaciones indígenas. Un día después de su llegada, el 13 de octubre, las define como almadías, una palabra de origen árabe que se refería a balsas o barcas de paso… La utiliza 19 veces, remarca López Morales. Sin embargo, el 26 de octubre, Colón introduce al Español el primer indigenismo: canoa. Él se apropió del vocablo que escuchó entre los nativos y lo castellanizó, siempre explicando qué eran: “son hechas del pie de un árbol, como un barco luengo, y todo de un pedazo…” y posteriormente “son navetas de un madero a donde no llevan velas”… Finalmente, el 7 de diciembre, canoa aparece de manera autónoma en los enunciados de Colón; la utiliza 42 veces. Almadía se hunde en sus memorias y no vuelve a salir a flote en sus relatos. Más que un continente nuevo para los europeos, que luego sería llamado América, el Almirante genovés había descubierto y fundado el País de la Ñ.

 

¿Qué es el País de la Ñ?

Recuerdo haber escuchado por primera vez de este lugar en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en el 2010, cuando la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale) presentó la Nueva Gramática (sí, esa que causó conmoción porque recomendaban omitir la tilde en palabras que legendariamente siempre la habían tenido); ahí tuvo lugar un encuentro entre los directores de las Academias moderado por Álex Grijelmo, en donde denominaron así, el País de la Ñ, a ese espacio en donde todos los hispanohablantes convivimos sin fronteras, nacionalidades ni gobiernos: la lengua.

Sin embargo, la aparición en el mapa de Marca España (un organismo del gobierno de ese país) y el impulso de un proyecto denominado “El español, lengua global” ha generado discordancia en las Academias de la Lengua e incluso en la misma Real Academia Española (RAE). ¿Por qué? Porque mediante un decreto oficial presentado en febrero de este año, el gobierno español decidió generar acciones desde una perspectiva de “proyecto de Estado” que se encargue de coordinar las diferentes iniciativas que coexisten en torno a la lengua y la cultura en español, y que se incardina en los planes, inspiraciones y objetivos específicos de la Marca España”.

Desde este enfoque, el mismo decreto remarca ideas sobre la propiedad de la lengua:

“La lengua española constituye un instrumento esencial en la promoción internacional de España y se erige como área de especial relevancia en el proyecto de Marca España”.

“El español es uno de los principales activos de nuestro país, tanto como transmisor de nuestra riqueza histórica y cultural, como por su capacidad de generar oportunidades para toda la comunidad hispanohablante en su creciente vocación globalizadora”.

Ante esto, la Academia Mexicana de la Lengua (AML) expresó su rechazo en un comunicado oficial, diciendo que “los españoles pueden considerar Marca España el español hablado en territorio español, pero no el empleado en el resto del mundo”.

Por su parte, la RAE indicó que “sería contradictorio desarrollar el proyecto del español como lengua global a partir de la visión, la perspectiva y los intereses de un solo país, sea cual sea, cuando semejante iniciativa debería contribuir a la política lingüística panhispánica”.

Actualmente, el español es la segunda lengua con más hablantes en el mundo, después del chino mandarín; 572 millones y 950 millones de personas, respectivamente. Y de acuerdo con las proyecciones hechas por el Instituto Cervantes, en el 2050 habrá 754 millones de hispanohablantes. La tendencia de la alza del español contrasta con la tendencia a la baja que muestran el chino y el inglés.

México congrega el mayor número de hablantes nativos del idioma, seguido por Colombia, Argentina y posteriormente, ahora sí, España. Incluso, Estados Unidos les pisa los talones. De hecho, según la Oficina del Censo de los Estados Unidos, este país será, en 2060, el segundo en número de hispanohablantes después de México.

México congrega el mayor número de hablantes nativos del idioma, seguido por Colombia, Argentina y posteriormente, ahora sí, España

También, nuestra lengua es la tercera más utilizada en internet, después del inglés y el chino; la segunda más utilizada en Facebook y Twitter; y México es el único país de habla hispana que está entre los 20 países con más usuarios de internet. En 16 años, el uso del español en la red incrementó un mil 424 por ciento.

Ante estos datos, es innegable la influencia que ha tenido la comunidad hispana de América en el desarrollo y difusión del español, por lo que, como señaló la AML, el rechazo a esta propuesta impulsada por Marca España es debido a que no reconoce que esta es una lengua hablada por 23 países, representado cada uno por su propia Academia de la Lengua.

¿Por qué es importante resaltar el pasaje de Colón? Porque la lengua nativa de Colón no fue el español, él la aprendió y él fue el primer contacto de los nativos de América con ese nuevo idioma que ahora nos representa. Para decirlo en términos actuales: el fundador del País de la Ñ era un inmigrante del español. Y desde un país de inmigrantes, es necesario reconocer la diversidad y aceptarla como parte de nuestra identidad.

Queretano de primera generación que siempre tendrá en su recuerdo la -en paz descanse- ruta 11. Comunicador nacido en los noventa con gustos por la música, el cine, la literatura y… pues todo, básicamente.

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