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México se alfabetizó por el cómic

Es innegable que si un libro tiene dibujitos, nos llama la atención; y de igual forma es innegable que esa es la crítica generalizada para el mexicano: la poca lectura. Actualmente, el estándar para medir la lectura es el libro, y aunque encuestas como MOLEC del Inegi (consulta sus resultados en este fabuloso texto de Noah Urbach) también consideren otros materiales de lectura –como el cómic–, el libro es el parámetro para designar si hay lectores o no.

Derivado de que el MOLEC determinó en su estudio que la población lectora en México ha disminuido de 2015 a la fecha, en Qualia nos preguntamos: ¿Sería el cómic un medio para abatir los bajos números de lectura en el país? El director de Contenido de Conque, Luis Gantús, respondió de una manera muy concreta: México se alfabetizó por el cómic.

“Armando Bartra, uno de los grandes teóricos y conocedores de la historieta mexicana, dijo que si en México no se ven ‘monitos’, no se va a leer nada”.

Foto: Noa Urbach

Y, en efecto, Bartra, en su texto “Fin de fiesta: gloria y declive de una historieta tumultuaria”, señala que en las tres primeras décadas posteriores a la revolución, la población alfabeta creció cinco veces, hasta que en 1950 la mitad de los habitantes del país sabía leer; la mitad de ese sector leía historietas. Una cuarta parte de la población era asidua a los monitos.

Armando Bartra, uno de los grandes teóricos y conocedores de la historieta mexicana dijo que si en México no se ven ‘monitos’, no se va a leer nada: Luis Gantús

A raíz de la caída de la industria editorial del cómic, como muchas otras industrias culturales que se fueron cayendo en el país, el público se alejó y dejó de leer, añadió Luis Gantús.

Recordemos que en México, las historias impresas de “Kalimán” tienen un récord que ninguno otro héroe ha superado: Mil millones de ejemplares vendidos. Pero en 1991 dejó de editarse por falta de lectores. Y aunque ha tenido reediciones que se han agotado, no son por los nuevos lectores, sino por quienes leían la historieta en su niñez o en su juventud (Tokiyo Tanaka, La crisis de la historieta mexicana y el boom del cómic japonés).

“Y eso de leer no es poca cosa. Más allá del mensaje contenido en el texto, el simple acto de descifrar la escritura posibilita el goce intimista por excelencia (…)”, remarca Bartra antes de que se menosprecie este tipo de lectura.

Actualmente, según MOLEC 2018, solo el 6.4 por ciento de los hombres y el 2.5 por ciento de la mujeres leen cómics.


Para Luis Gantús, el problema con la lectura es que es obligatoria, y aunque una persona no solo debe leer cómics (el otro extremo), sí es una buena opción para incentivar el hábito de la lectura.

“La gente sigue leyendo, no leen lo que las altas esferas de la cultura quieren que lea; yo no encuentro ningún alumno de preparatoria que quiera leer al Ulises de Joyce, honestamente, ni a ningún alumno de primaria que quiera leer La Odisea, pero sí conozco muchos niños de primaria que han leído el cómic de la Odisea y les ha gustado mucho”.

El director de Contenido de Conque remarcó que, como en todo, en la lectura también hay opciones: “Tienes libros maravillosos de fantasía, tienes novelas históricas, en el cómic tienes también una opción enorme de contenidos. Lo que me parece absurdo es limitar a un solo tipo de lectura”.

No por nada se volvieron icónicos los libros “… para principiantes” o la versión “for dummies”. A más de uno en Revista Qualia nos ha servido enormemente… ¿Tú qué piensas? Coméntanos.

Somos todos los que integramos la redacción ambulante de este proyecto; personas que buscan siempre una historia qué contarte.

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