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Terror, un proyecto de vida

Un televisor está encendido en la sala de una casa; ahí, un niño de 6 años se encuentra viendo con fascinación cómo un monstruo de cuerpo quemado, vistiendo un suéter de rayas, unas garras en la mano derecha y un sombrero, viaja entre los sueños de unos muchachos para matarlos como venganza por los pecados de sus padres. Y justo cuando las cuchillas están a punto de atravesar a aquel adolescente, la tele se apaga. A dormir, William… Y mientras él cierra los ojos, la pesadilla se convierte en un proyecto de vida.


Bueno, al menos así me quiero imaginar la escena en donde William Nezme ve por primera vez a Freddy Kruger, la inspiración de su destino profesional: los efectos especiales.

—Ahí inicia una fascinación y amor total por los monstruos, que me lleva posteriormente a la escultura.

Actualmente, cuenta con más de 20 años de experiencia, 15 de forma profesional luego de crear su estudio de efectos visuales, Ill Cubo. Su proyecto más reciente es su logro profesional más querido, pues fusiona tres grandes pasiones: los museos, la escultura y la investigación paranormal; el resultado: Museo Ánimas, un espacio que reúne las leyendas queretanas más terroríficas y las expone en un recorrido multimedia… desde el fantasma de la enfermera hasta un Don Bartolo calcinado en un rincón del techo.


Por eso, en Revista Qualia nos parece relevante saber cómo concibe el miedo alguien que se emociona con la creación de figuras terroríficas, sobre todo después de haber trabajado con Guillermo del Toro en el arte de una película (pausada en su producción) inspirada en un cuento de H.P. Lovecraft, “En las montañas de la locura”.


Entrevista terrorífica

—¿Por qué es necesario sentir miedo, terror?

— El miedo, creo yo, es necesario es algo nato, implícito en la naturaleza del humano, si no tenemos miedo es el equivalente al dolor, es necesario, para prevenirte de ciertas cosas; el miedo te salva o te mata. Y en el sentido del temor, al menos en cuestión artística, sirve siempre de catarsis emocional, lo cual es necesario, yo creo, en toda sociedad; es una forma de sentir miedo, de vincularse, que es el caso, yo creo, del cine de terror, en este caso del museo, de fantasmas, leyendas, en cualquier forma de exteriorizar, de catalizar el miedo, a través del arte.

—¿Es diferente el terror mexicano al de otros países?

— Sí claro, completamente, eso tiene que ver yo creo, con el folclor que se le imprime; el terror europeo, por ejemplo, es más psicológico, el terror norteamericano es más thriller, más viceral y el terror mexicano, en los últimos años se ha ido por los caminos que tiene que ver con la realidad, con la crudeza, y eso, obviamente, por el entorno en el que vivimos, de tanta violencia.


William asegura que cada sociedad le teme a diferentes cosas, aunque también es un asunto generacional; por ejemplo, en los cincuentas surgió una serie de películas con una estética basado en el miedo a la guerra nuclear. En la década de los setentas y ochentas había toda una ola de asesinos seriales, de ahí viene Jason y Freddy Kruger.

—Entonces, ¿consideras que el mexicano le teme a su realidad?

—Sí completamente, y el máximo esplendor del miedo es la muerte, y pues aquí en México celebramos la muerte; es algo muy curioso respecto a esa fusión del folclor y el miedo real, porque aquí vivimos todos los días escuchando de muertes, asesinatos, de tragedias y demás, fusionado con esta otra parte, entonces es algo que le da un carácter muy especial.

Pero incluso para un maestro del horror es difícil abordar a las nuevas generaciones que tienen poca capacidad de asombro, por ejemplo, la generación más mencionada de este siglo: los millenials, quienes se han –en palabras de Nezme- insensibilizado debido a la relación que tienen  con la tecnología, ya que a través de ella tienen acceso a un internet que exhibe toda clase de cosas.


—Entonces, creces concibiendo tu realidad, de alguna forma, virtual, y eso termina rebotando en algo equivalente al cine de terror, a un lugar donde sabes que vas a vivir temor, pero en un lugar seguro. Aquí es justo lo inverso, vives temor afuera y quizá parece ser que el temor que se hace para asustar es el lugar más seguro.

¿Ya que hablamos de terror, qué piensas de la adopción del Halloween en la fiesta del Día de Muertos?

—Es complicado; el Halloween aquí, como tal, quizá lo consumimos de una forma no tan poderosa como en estados Unidos, pero aquí es como si estuviéramos impregnando nuestro folclor al Halloween y viceversa, lo cual no pasa con el mismo Halloween en Estados Unidos. Entonces yo siento que al final y a la larga va a terminar siendo una misma, va a terminar siendo una total fusión de los conceptos, y eso en vez de afectar a nuestra tradición, como muchos le temen, va a terminar dándole más fuerza.

Si quieres darte un sustito, tienes que conocer el Museo Ánimas y dejarte por las pesadillas de William Nezme.

Queretano de primera generación que siempre tendrá en su recuerdo la -en paz descanse- ruta 11. Comunicador nacido en los noventa con gustos por la música, el cine, la literatura y… pues todo, básicamente.

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